Al igual que miles crecí con la franquicia de Star Wars desde mi contacto con la tele, como no hacerlo cuando las películas pertenecen a la cultura pop de estos tiempos. Desde chavillo no me perdía la saga del episodio IV al VI en las memorables jornadas de Cine Permanencia Voluntaria del Canal 5, aun rezumban en mi cerebro las repetitivas palabras de mi madre: “Otra vez esa película, como no te aburre si ya la has visto muchas veces” y la neta es que no lo hacían. Razones, cientos (bueno, quizá no tantas) pero era un placer ver al master Joda como backpack en la espalda de Luke, el grito desgarrador de este cuando un Vader imponente le dice que es Sangre de su sangre, una vagina desértica tragándose a los acólitos de Jabba The Hutt y en donde veía ya con ojos de mozalbete hiper hormonado a la princesa Leia como esclava del mega sapo ese. Aun antes de que la pubertad me alcanzara mis infantiles ojos se deleitaban al ver disfrazado a Animal de Darth Vader y a Gonzo en su papel de “Gonzo Solo” en LA CARICATURA de mi infancia por excelencia “Muppets Babies”.
- (lo siento que no encontré el vídeo con las voces que conocimos en México)





