Ascenso al Citlaltepetl

Dicen que no hay día que no llegue ni plazo que no se cumpla, por fin hemos emprendido cuesta arriba el volcan, y hemos bajado gustosos, con una sonrisa enorme y un cansancio demoledor, mas no así el espiritu el cual regresa a alturas menos elevadas de manera mas entusiasta y motivado.

Ascender el Pico de Orizaba era el principal motivo y razón de prepararse física y mentalmente en las subidas previas a La Malinche, las cuales sirvieron como buen examen para la autoevaluacion y así empezar a trabajar en las debilidades que cada uno tenía.

Comenzamos en Tehuacan, Rigo y yo esperamos al buen Vlado para despues pasar a recoger a Mario en la desviación de Azumbilla… casi hora y media despues de lo que habíamos quedado, para entonces ya se encontraba con su jetota por la tardanza pero aun asi con el ánimo puesto, y tambien con los crampones y los cascos rentados que hicieron bastante paro en las alturas.

El plan era llegar hasta donde no puede avanzar mas la 4×4 en la que nos fuimos, de entrada el volcan nos recibio con una ventisca y una ligera nevada en el sitio donde se quedo la camioneta, preparamos las cosas, la distribucion de la comida y herramientas en el interior,una vez que se detuvo la caida de agua nieve salimos y entonces sí, ya estabas de pie, antes de iniciar encomendarnos a Dios y pedir permiso y proteccion para subir su montaña. y ahora sí de frente al volcan, con la mochila a cuestas y un largo camino que recorrer, en el cual nos detendríamos a pasar la noche en el albergue.

Tras la charla, los consejos del buen Vlado y una cena que quiza fue abundante, la estancia nocturna no fue de lo mas agradable para mi, a una altura de 4660 msnm ocasiono un fuerte dolor de cabeza y unas nauseas que afortunadamente pasaron pero que a la hora de la levantada me llevaron a cantar Oaxaca afuera del refugio, sinceramente, en ese momento pense que no hiba a tener oportunidad alguna, sin embargo al iniciar la ruta sur rumbo al crater sorprendentemente encontre que mi cuerpo reaccionaba favorablemente, despues de todo había valido la pena las carreras alrededor del cereso alla por el Tajín.

¿Que encontramos durante la subida? Primero, la camaradería de los compas que se aventuran a subir, una vista impresionante y centelleante de la boveda celeste -descubrir que la vista de la vía lactea no es un mito-, hallamos el cansancio madrugador que supone subir por la costilla como a las cinco seis de la mañana, logramos ver los efectos de los vientos provenientes del Golfo, la figura proyectada del Pico sobre las tierras y la vista del GTM construido sobre la cima del Sierra Negra, la experiencia de caminar cuesta arriba sobre nieve, la taquicardia sufrida en cada descanso y la autoterapia que cada uno se hiba dando para mentalizarse y lograr llegar a la parte mas alta del Volcan.

"Sube a tu paso", y al final logramos ver el cumulo de rocas tras el cual se encuentra la cima, los ultimos metros son los mas dificiles que has dado, te impulsan las ganas de llegar, te impulsa el orgullo y amor propio, te lleva a la cima tu cuerpo comandado por la mente y el instinto. Y una vez ahi se olvidan las preguntas y frases sosas "¿que hago yo aquí?, esto no es lo mío, no voy a llegar, ya estoy cansado" para dar lugar a esa sensacion de euforia y victoria (que buenas amigas son) y la vista recompensa tu esfuerzo, saber que efectivamente, sí, estas ahi, hasta arriba, por fin y de pie, agradecido al cielo ahora que te encuentras mas cerquita de haber llegado, estas vivo, estas molido pero al final la montaña y tu corazon te han dejado llegar.

Subir es opcional, bajar es obligatorio, Vladimir nos da las recomendaciones para bajar, y el camino cuesta abajo se torna dificil, las nubes por la cara Sur se cierran y afectan la visibilidad, dando un aspecto aun mas peligroso a las paredes del Volcan, por un momento la desesperacion acude, pues la pendiente recien nevada y el peso propio de uno fracturan la débil capa de nieve, ocasionando que en una mala pisada comiences a resbalar cuesta abajo, activando el instinto de supervivencia haciendo uso de la pica del piolet para agarrarte y no seguir cayendo. "Esto es una aventura" dice nuestro guía, y vaya que lo es, cuando tus piernas han chambeado bien duro para llevarte arriba, debes volver a darles una friega para mantenerte en pie y evitar un accidente en el descenso. Pero ni modo, -concentrancia- y calma para regresar al punto de partida.

Llegamos al albergue tres horas despues de haber comenzado a bajar, la platica ya es mas relajada, estuviste en la cima y el glaciar ha terminado dando lugar al arenal, la charla con los amigos rumbo al albergue reconforta y entonces a volver a empacar, dejar la comida para las personas que seguramente lo intentaran mas adelante.

De vuelta a tierras mas bajas, uno se siente orgulloso de haberlo logrado y a la vez conciente de que somos nuevos en esto, siempre manifestando el debido respeto a las montañas y con el conocimiento de que seguiremos adelante, la sensación de ascender y llegar a la cima impulsa a continuar poniendote unas megatranquizas en la montaña, por el puro gusto de superarte una vez mas a ti mismo.

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